El vidrio templado ya es más resistente y duradero que el vidrio normal debido al proceso de templado, que implica calentar el vidrio a una temperatura alta y luego enfriarlo rápidamente. Sin embargo, todavía existe el riesgo de rotura espontánea debido a la presencia de inclusiones de sulfuro de níquel dentro del vidrio. Estas inclusiones pueden expandirse con el tiempo y hacer que el vidrio se rompa. Esto es lo que se conoce como "efecto mariposa".
El remojo en calor es un proceso que implica someter el vidrio templado a un período prolongado de calor para acelerar la expansión de cualquier inclusión de sulfuro de níquel que pueda estar presente. Esto permite que cualquier pieza de vidrio potencialmente problemática se rompa durante el proceso de remojo en calor, en lugar de después de que se haya instalado el vidrio.
Al sumergir el vidrio templado en calor, el riesgo de rotura espontánea se reduce significativamente, lo que lo convierte en una opción más segura y confiable para su uso en edificios y otras aplicaciones donde la seguridad es una preocupación. Además, el remojo en calor puede ayudar a identificar piezas de vidrio defectuosas antes de instalarlas, lo que ahorra tiempo y dinero a largo plazo.






